24 de junio de 2015

Dos seres mitológicos


 Rico, ayer, con su nuevo Quijote a cuestas, y Atlas, con el Orbe a sus espaldas

PARECIDOS RAZONABLES


(Piero della Biondetta)

Marciano Sonoro Ediciones














Un brindis por la nueva y prometedora editorial Marciano Sonoro Ediciones, nacida en san Román de la Vega (Astorga) y dirigida por Cristina Pimentel y Jesús Palmero (Tarkovski).
La editorial tiene en la calle el libro Astorga Rock, un recorrido por la historia de la música moderna en Astorga, escrito por Ricardo García y Javier del Otero; Tiemblos (agotado) de Ángel García Alonso y Alboradas en los zurrones del pastor de Abel Aparicio en la colección Poéticas del Desencuentro. 
Estos días ha salido el disco libro Pequeño universo sonoro de  Polaroids (El domingo, 28 junio, tocan en la Plaza Mayor. León) 

Me contaba el editor que el nombre de la editorial no venía de los alienígenas de Marte sino de Marciano, su cerdo vietnamita, que hoza en su jardín con las gallinas.
Gracias a esta curiosidad ultramarina podemos, desde ahora, catalogar a Marciano Sonoro Ediciones como una de las tantas editoriales bestiarias que el estepario Gromov guarda en su zoológico particular.

¡Larga vida a Marciano Sonoro Ediciones!



Marciano y su nuevo corte de pelo

 [Larsen]



Rosa rosae (JLGM)













[el trapero]

Las malas lenguas


El Rastro, primavera de 2015




- ¿Cuánto vale esa bola del mundo?, preguntó el enciclopedista.
El gitano señalaba donde estaba el Magreb (“la América de los indios”) ante la presencia de dos marroquíes.
- Pero, ¿cuál es su precio?, insistió el ilustrado.
Le replicaba el gitano: “tú déjame a mí que yo de geografía sé mucho. Los moros llegaron a Barcelona, allí los mandaron pa Francia. Después hicieron los Pirineos y ya no pudieron volver"
- "¡Cuánto sabes, primo, se nota que eres profesor de literatura".
- Por favor, que tengo prisa, me dice el precio.
- Son 50 eiros.


Oído en el Rastro al Amanuense que fue testigo de la escena y grabó en su memoria cada una de las palabras que aquí se reproducen

23 de junio de 2015

Una por San Juan






San Juan es una festividad que se asocia con el poder del sol de los cultos paganos y se celebra coincidiendo con el solsticio de verano: el día más largo y noche más corta. El Tesoro de Covarrubias da noticia de que las hierbas recogidas la mañana de San Juan tienen más virtud que en otros días. En paralelo a esa creencia tradicional, el día de San Juan simboliza el día del amor (o el de la desdicha) en el mundo del romancero viejo.

[más detalles romanceriles sanjuanescos aquí y aquí]


La prueba de Gromo (Novela por entregas)




11


DE LA RESPUESTA QUE EL EDITOR GROMO DIO A LOS TRES ESCRITORES, CUYAS CRÍTICAS LOS SUMIERON EN EL MÁS ABOSOLUTO DE LOS DESCONCIERTOS. DESESPERACIÓN QUE LOS LLEVÓ A COMETER LO QUE SE REFERIRÁ EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO.

Crítica gromoviana de La bestia tatuada de Abel Altarriba

Señor Altarriba. He leído su novela atraído por el título tan sugerente. Nada más comenzar se nota que escribe usted con rencor hacia los maestros, lo digo por ese menosprecio del gran Nabokov con el que arranca la historia, sólo por el mero hecho de querer superar lo inevitable, y la verdad es que resulta patético. Por otra parte da la impresión de que el protagonista, corporalmente insignificante, se escuda en el lenguaje, para realizar lo que no se atreve en la realidad de la ficción, ¿verdad, Altarriba, porque usted es Bárbaro Frisón, no?, un ser minúsculo que reclama el derecho a soñar. Y como todo el tinglado argumental no se sostiene, lo adereza usted con un sadomasoquismo de niño peliculero. Respecto a Mantis Devota, ¿no cree usted que a las mujeres así no se las puede impresionar con malabares de circo? Por qué no tiene el valor de hacer de Frisón un camionero fornido, curtido por los puticlubs en los que ha estado, que busca en estos sitios lo contrario que tiene en casa, a saber, una mujer de estatura irrisoria y servil, por cuya adoración no es capaz de gozar cochinamente de ella, y termina buscando sus antagonistas, sobre las que practica sus vicios más abyectos, hasta el extremo de… Si uestes es capaz de contar esa historia con lirismo, lejos de cualquier poética tabernaria, para contrarrestar la sordidez, su novela podría pertenecer algún día al parnaso de la colección La sonrisa vertical de Afrodita, entre tanto siga usted en la brecha, guiado por algunas imágenes aprovechables. Y déjese de énfasis grotescos y trascendentalismos, basta con asomarse al otro lado de la cara más aseada y pulcra del ser humano, si no todo resulta impostado y falso.

Crítica gromoviana de La perversión de los residuos de papel de Valentina Kristel.

Querida señora o señorita Valentina Kristel, ¿o debería llamarla Mayra Copas, quizás? No entiendo la manía por metamorfosearse en personaje, eso sólo lo hace quien carece de imaginación. Una de dos, o es usted una reprimida que no se atreve a hurgar directamente en los muladares orgánicos del alma, y por eso necesita echar mano del recurso de las revistas pornográficas como motor de la acción, o todo lo contrario, ha emergido desde la más inmunda letrina de la existencia hacia arriba, y tanto ha ascendido que ha olvidado el nombre y la realidad que quiere nombrar. Déjese de absurdas parafernalias de vertedero. Ponga a Mayra Copas frente al drama de la vida, no en un salón literario para principiantes empachados de autoestima. Imagine por ejemplo que Mayra es una lesbiana sometida sexualmente por un padrastro sin escrúpulos, de quien huye manteniendo relaciones con las amantes que encuentra, pero con las cuales no obtiene placer carnal alguno, porque contra su voluntad, para ella representan la esencia espiritual del amor. Una noche ciega y loca de botellón se lía con uno de los esquizofrénicos peligrosos que no ha vuelto al manicomio. Con él descubre que para obtener el placer  ha de superar la violencia infringida a su cuerpo por su padrastro, y eso sólo lo encontrará follando con los trastornados andrajosos de pollas supurantes y ulceradas de los hospitales psiquiátricos, que salen a pasear los domingos. Un conflicto así, narrado con un tono desgarrado y ambiguo, puede llegar a constituir una historia con la que lo más satánico del lector pueda identificarse. Enfréntese a esa ambigüedad que tanto la aflige desde el temblor de existir y no se esconda en invenciones infantiles. Y por favor, evita los títulos de traperos dominados por la literatura de residuo.

Al llegar a este punto, Juan Negro, antes de que Altarriba comenzara a leer la tercera crítica que Gromo había enviado a Valentina Kristel junto con las otras, se levantó indignado de la silla del café en el que escuchaba estupefacto tales injurias, le arrebató los papeles y los destrozó con saña. La indignación hizo que tras un silencio fuera Valentina quien mirando alternativamente a los otros dos compañeros, les propusiera darle un escarmiento al ejecutor de escritores noveles, el rijoso y concupiscente Gromo. Se iba a enterar, concluyeron, de lo que era una crítica destructiva y feroz.






[Los capítulos finales sólo aparecerán en la edición de papel de La prueba de Gromo]


Los suicidios en la Gourmandise





[VK]

Está loco, pero hay método en su locura



 ¿Que lógica sigue la serie?

7, 9, 5, 3, 11, 15, 13, 8, 2, 17, 19, 23, 1,...


(la solución aquí)




22 de junio de 2015

Lunes de Galbana






[malabia]

Animalario







[VK]

Rosa Rosae




[JB]

A los dioses (y a malabia) les gustan los números primos



La criba de Eratóstenes vista como ceranda

                                                
                                        TIRAJES


Ediciones amicales: 5 ejemplares

Dobladillos: 13 ejemplares

Animalario: 19 ejemplares

Galernas: 31 ejemplares

Volanderas: 43 ejemplares

Ediciones Ultramarinas: 47 ejemplares



Euclides demostró por reducción al absurdo que el número de primos es infinito, luego no hay razón para tiradas tan cortas y exlusivas.


(Spasavic)

No es un dobladillo, es un patchwork




Parecidos razonables

(Garduña & Biondetta)



La obra que no se hará





Del Libro del Desasosiego, comprado ayer en el mercadillo de Valladolid y abierto en plan bibliomántico:


Saber que será mala la obra que no se hará nunca. Peor, sin embargo, será la que nunca se haga. La que se hace queda, por lo menos, hecha. Será pobre pero existe, como la planta mezquina en la maceta única de mi vecina tullida. Esta planta es su alegría, y a veces también la mía. Lo que escribo, y reconozco que es malo, puede también proporcionar unos momentos de distracción de algo peor a un u otro espíritu afligido o triste. Eso me basta, o no me basta, pero sirve de alguna manera, y así es toda la vida.

Un tedio que incluye sólo la anticipación de más tedio; la pena, ya, de tener mañana pena de haber tenido pena hoy -grandes enmarañamientos sin utilidad ni verdad, grandes enmarañamientos…

…donde, encogido en un banco de espera de la estación apeadero, mi desprecio duerme entre el gabán de mi desaliento…

…el mundo de imágenes soñadas de que se compone, por igual, mi conocimiento y mi vida…

Para nada me pesa o dura en mí el escrúpulo de la hora presente. Tengo hambre de la extensión del tiempo, y quiero ser yo sin condiciones.


20 de junio de 2015

Las malas compañías


El Rastro, primavera de 2015


El joven del Círculo y su cliente preferente, Larsen, hojeaban una primera edición de la Guía Cómica de León de Bujía y Lamparilla, cuando se oyó un «¿no se puede ver la joya de la corona?» gromoviano desde la acera de enfrente. Al poco llegó Tinofc con dos bolsas de libros del expurgo infinito, los repartió entre los Ultramarinos más madrugadores. Gromov, al ver el libro de memorias  El cine de los sábados de T. Moix, se le soltó la lengua y recordó la biografía refrito que había hecho Bonilla y que había leído esa semana, robando el tiempo al Quijote de Trapiello. «Y sin esperar un ramo de flores como el que recibió el jerezano del escritor catalán», apostilló el ruso.
Bombita llegó decidido a negociar por el libro Pluma, Seda y acero. Las moscas del Manuscrito de Astorga que el estepario había comprado en el mercadillo de la ciudad impar. Gromov se cerró en banda y como si fuera Mortadelo se tranformó con sus botas, la nasa y la caña en un pescador del río Tuerto que pasa cerca de su pueblo.

En la cacharrería, gracias a las buenas artes del polaco -es de la vieja escuela- y acompañado por el trapero consiguieron despistar al grupo de tertulianos y coger el atajo del carril bici de la orilla del río; aunque llegarón al desengaño con una ventaja más que suficiente para saborear las novedades de Garcilaso,  éste estaba en misa según dijo la chica de la boutique calé. Todo su gozo al pozo.
Todavía el polaco se guardaba un as en la manga que sacó cuando llegó el poeta de la intemperie. Un número especial de Claraboya dedicado a J. A. Llamas. Tirando del hilo de la mítica revista literaria el poeta divagó por la obra de todos los escritores que fundaron la revista. Acabó dando rienda suelta a la maledicencia al ver pasar por el baratillo a la anterior inspectora Provincial acompañada por un santo sin peana.

De regreso al coche un feriante le ofreció a Gromov un coche de juguete.«¿Por qué a mí»?, pregunto el ruso. “Porque tienes cara de niño", le dijo un enlutado gitano.
Dejamos temprano el Rastro, esa estación de cercanías donde los trenes hace tiempo sólo llegan en el recuerdo.



Animalario (Novedad Ultramarina)




Antes de que se presente el día 27 de junio, y el agua del molino se la lleve, ya es una edición de culto
(solamente 19 ejemplares).


[malabia]

Librastrófilos, Volandera nº 6 (Novedad Ultramarina)




[malabia]

Las malas lenguas


El Rastro, primavera de 2015


"Gamoneda tiene una letra puñetera como él".




Visto y oído en el Rastro