Qué tiempos aquellos cuando teníamos la tertulia ultramarina en la librería Galatea. El librero sólo nos había puesto una condición: cada uno tiene que salir por la puerta con un libro, pagado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.