Roma no es una ciudad, sino una idea: la forma que encontró el tiempo para no desaparecer. Bajo sus calles cada capa conserva lo que fuimos; sobre ellas cada mirada inventa lo que permanece. En estas páginas Miguel Barrero recorre sus ruinas, sus cuerpos y sus mitos para preguntarse si la eternidad existe o si, como todo lo humano, no es más que un relato que necesitamos creer. Porque en Roma nada se pierde por completo: todo regresa, todo insiste, todo late. Y quizá por eso seguimos yendo a ella, como quien busca en la piedra una respuesta que no se atreve a formular.
eolas ediciones

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