24 de junio de 2020

Insomnes del mundo



Para JB, a quien no le deja dormir el ruido que
hacen las palomas al destruir las catedrales góticas.

[VK]


Cinéma




«La directora austriaca Jessica Hausner utiliza los códigos de la ciencia-ficción para hablarnos sobre la desnaturalización del ser humano en la sociedad actual. Sobre como la necesidad de mantener las falsas apariencias, nos transforman en seres alienados que se relacionan entre ellos de manera superficial. El dolor se oculta, la felicidad resulta artificial. También busca hacer un retrato inusual sobre la maternidad. Sobre el deber impuesto a las mujeres de cuidar a sus hijos por encima del crecimiento personal o profesional». Cinemagavia

Little Joe es una fábula satírica y perversa sobre la obligatoriedad social de mostrar nuestra felicidad a los demás.


[Travis Bickle]


Dedicatorias



Animalhada, Luis Eduardo Aute



John Barth


DFW


Henri de Régnier

MSO


En 500 palabras: 'Antología', de Joan Salvat Papasseit




El libro como acceso al mundo





Nunca es tarde





Accésit





enREDados




23 de junio de 2020

Camisetas Galatea/MdU






Estimado amigo: en el curso de esta semana llevaré los diseños a la tienda para que nos impriman las camisetas de las que ya le hablé hace tiempo. Cuando estén listas dejaré la suya en la librería de Leo del Gremio.
Le agradezco que me haya permitido emplear el nombre de su blog para esta empresa. Espero que el subtítulo sea de su agrado.
Un abrazo cordial a dos metros de distancia.

Sr. Quintano



22 de junio de 2020

Eros confinado







Eros confinado




Los tres meses de confinamiento obligatorio los pasamos Laura y yo cada uno en su casa con su familia. La primera semana fue la más dolorosa. Las largas sesiones de videoconferencias no podían sustituir nuestros prolongados besos, ahora diseminados sobre el vidrio de nuestras respectivas tabletas electrónicas. Con el tiempo construiríamos un mundo de ensueño entre los dos.

Todo comenzó la noche que nos exhibimos en la soledad de nuestra habitación, mostrándonos de cuerpo entero en pijama. Más tarde acompañamos los posados con palabras “sugerentes” y miradas tórridas. Pero no quedó ahí la cosa, porque llegó un momento en que todo eso se nos antojó insuficiente. Hubo un vacilante titubeo antes de desbrozar la selva espesa que daba entrada a ciertos paraísos inexplorados, sobre todo porque nunca nos habíamos atrevido a tanto, ni siquiera a soñar con intentarlo. Cualquier objeto que tuviéramos a mano oficiaría de llave mágica, para acceder al tesoro de los placeres del otro, máxime cuando logramos vencer nuestros prejuicios respecto a lo prohibido y lo reprobable. La imaginación y el deseo obraron el milagro de los hallazgos que hicimos: el elástico de una prenda íntima, unos dedos siervos de una voluntad ajena, un patito infantil de goma, recuerdo de travesuras acuáticas, la lubricidad luminosa de un lápiz de labios, la viscosidad insinuante de dos gotas de gel nacarado, unas esquirlas de hielo desafiando al ardor de la epidermis... Transitando por este camino de perfección sin límites, llegó el día en que tuvimos que abandonar la virtualidad de nuestras citas clandestinas a media noche.

Ardíamos en deseos de encontrarnos después de nuestra dilatada separación. Frente a frente, parapetados tras nuestras respectivas mascarillas, nos tomamos las manos y nos miramos durante un buen rato, en silencio, suspendidos en el ritmo frenético de nuestras pulsaciones. Tratamos de reconocer nuestro sofisticado universo de emociones en el destello de nuestras pupilas, creado a lo largo de los noventa días pasados, y especialmente de sus noventa noches. Pero no lo hallamos desbordándose por doquier, como esperábamos. Permanecía oculto, cubierto por la espesa capa de un pudor antiguo y censor, que terminó por disuadirnos de continuar con el encuentro, en vista de que ninguno estábamos dispuesto a que nuestra relación prosiguiera donde la habíamos dejado, cuando nos despedimos aquel atardecer ya lejano, ni a olvidar nuestras noches de deleitosa fantasía. Soltamos nuestras manos al unísono con un gesto de mutua, silente aprobación. Y regresamos de nuevo a nuestra casa, a nuestra habitación, con la urgencia de dos amantes compulsivos, a encender nuestras tabletas de inmediato, con el fin de inundarlas cuanto antes con toda nuestra libido más loca e íntima, sin la menor necesidad de la realidad táctil del otro, como si fuéramos dos esplendorosos personajes de ficción dentro del lector más perverso que uno pueda imaginar.


                                                                                                                                                       José Miguel López-Astilleros


No volverás a ser joven




[Larsen]



Días de Rastro



La etiqueta nos indica que el libro perteneció a RETO
 y el precio que costó fue 1 euro.
(Para los no iniciados)



Eran otros tiempos

[el trapero]





Las ínsulas extrañas




Colofón




Prosa completa






En el prólogo a esta Prosa completa de la mítica poeta argentina Alejandra Pizarnik, Ana Nuño nos habla de este libro imprescindible y esperadísimo en los siguientes términos: «El interés que presenta esta edición, respecto del ominoso imperativo de la novedad editorial, es triple: ofrece una ordenación cronológica de un material que en su momento fue recogido en volumen, tanto en Argentina como en España; rescata textos, sobre todo, mas no exclusivamente, de crítica literaria de la autora, publicados originalmente en revistas literarias de difícil consulta, y da a leer este conjunto como un todo, lo que le permite subrayar la coherencia y correspondencias múltiples entre prosa de creación y prosa ensayística, por un lado, y, por otro, entre el conjunto de la prosa y la obra poética. Conviene destacar dos aspectos de la prosa de Pizarnik. Los relatos, en primer lugar, cuajados de motivos y figuras recurrentes en la obra poética: la seducción y la nostalgia imposibles, la tentación del silencio, la escritura concebida como espacio ceremonial donde se exaltan la vida, la libertad, y la muerte, la infancia y sus espejismos, los espejos y el doble amenazador… Importa menos, en este sentido, la extensión de los relatos que la intensa concentración en ellos de un trabajo de escritura que busca exaltar los poderes del lenguaje. Éste es —y no la muerte o la locura o el suicidio— el gran motor de la obra de Pizarnik».


[El Replicante Digital]





Todos hablan





21 de junio de 2020