4 de julio de 2015

Presentación Ultramarina en El Molín de Javier (2ª entrega)




















Agradecemos a Javier Emperador todas sus atenciones. ¡Viva el molinero!


Copla maquilera


El Molín de Javier (Villaquilambre)




El molino que está a las afueras
Tanto y tanto da que hablar.
Ya lo dicen las malas lenguas
Y el ciego en su copla al cantar.

Se asegura que los Ultramarinos
Han venido a moler, 
Y ¿pagarán la maquila
Del molinero Javier?

Ya escucha el agua de la presa
Las palabras de Josemi, Darío y Puerto,
Y la misteriosa melodía
Del juglar Pejiguero.

Allí va la despedida
La que echamos los del baratillo,
Que ya no hablo más
Si no me traen vino tinto.



[Copla escuchada en la era del pueblo]



3 de julio de 2015

Las malas compañías


El Rastro, verano de 2015


No eran todavía las ocho de la mañana y ya huroneaban Gromov y el Ilustrado en la escombrera catalana, vigilada por el capitán Nemo y su grumete el Chino. Ninguno de los dos letraheridos doblaban la rodilla ante la rastrojera.

En la Sociedad Cooperativa mientras esperábamos el parto de los montes el ruso se entretenía leyendo sentencias de la Biblia Nácar-Colunga que había arramplado en el zoco por un euro; el hermético Jeff Costello mimaba su edición del Caballero audaz La rendición de los patibularios y Larsen volvía a leer la dedicatoria de Rubén Darío a Margarita que aparecía en su libro Lira póstuma (edición de 1919). El libro del autor modernista se lo había pasado el pardillo sin darse cuenta de la pequeña joya de portada azul cobalto que le regalaba al trapero.

De camino a la quincallería el joven del Círculo le ofreció al cliente preferente una primera edición francesa de Jane Eyre; a éste sólo le interesaba la hermosa y decadente dedicatoria pero era un precio demasiado alto para andarse con romanticismos.
En el delta cobijado por la sombra del árbol de la ciencia el poeta de la intemperie repartía algunos libros del depósito de La Alberca, Andanzas serranas del P. César Morán, El cielo de Salamanca (V centenario de santa Teresa), y al editor malabia le trajo el Animalario corregido. “Me ha costado reconocer mis poemas de las erratas que tenía”.

Con la llegada de la calorina llegaron las despedidas. El poeta se iba a Salamanca a bañarse en el arroyo de su pueblo. Antes de irse nos mostró su preocupación por el destino de sus escritos más íntimos: sus Diarios (19 cuadernos) y las Cartas a M. (“Siempre cursis aunque más cursi es quién nunca ha escrito una carta de amor”, creo que algo así dijo Pessoa, aclaró el escritor). El editor malabia sugirió crear una Fundación Ultramarina para preservar del olvido y la rapiña de las instituciones esos papeles del  primer editor independiente de esta provincia.
El polaco Tinofc rescató del desván de la memoria un Diario íntimo que había escrito "día a día". Al preguntarle por más detalles, no sabía si al final lo había quemado, perdido en la última mudanza o lo había soñado. “Empezaré otro en esta agenda botánica que me recuerda a JRJ”.
Con estas virutas de papel mecidas por la brisa del Bernesga el verano llegaba a la mercería del baratillo.

La conexión maragato-ultramarina





Estoy leyendo sobre temas maragatos en este libro que me ha prestado malabia y que Eloy Rubio Carro le regaló "de editor a editor" (se me ponen los dientes largos, porque creo que la edición está agotadísima), así como en el de Isabel Botas, que me compré en el mercadillo de Valladolid. 

Me entero, incauto de mí, que cuando el ferrocarril provocó una inexorable decadencia de la arriería, muchos maragatos se establecieron de forma permanente en las grandes ciudades y allí regentaron distintos establecimientos comerciales, sobre todo pescaderías, tiendas de paño y ultramarinos (what else?).

¡Eureka, he aquí la sinapsis ultramarinogata (o mejor, ultramaragatina) que no había atinado a ver hasta ahora! 

Muchos temas fronterizos ya habían aparecido por aquí (los maragatos, su etimología y ocaso, los ultramarinos finos con todos sus sacramentos: el papel de estraza, la balanza, etc.). Recomiendo ahora también vivamente la lectura de este post donde se trata la conexión ultramarino-maragata de una manera muy literaria y nostálgica. 

[Gromov de la Vega]

El Cielo de Salamanca







Regalo del poeta de La Alberca a los ultramarinos.

[el trapero]

A bocajarro




El Rastro, verano de 2015










[Selden]


La invención de las palabras


El Rastro (El desengaño), verano de 2015








 [Larsen]


2 de julio de 2015

Bodega El Desengaño




[el trapero]

Lois Pereiro


















[Larsen]


Distintas perspectivas


Así lo ve Gromov
Así lo ve Tinofc



 

Parecidos irreconciliables
by La Biondetta




La publicidad es la realidad virtual





... y la de libros, ya directamente es irreal




(Bubble Boy)

Bestiario del Quijote (XLIV)



Un pingüino en mi Quijote


En una atractiva campaña publicitaria de audiolibros, la editorial Penguin (que ahora recala en España) insertó en las portadas de unos cuantos clásicos (podéis verlos aquí) a un simpático pingüino como operador de sonido en primera linea de las historias locutadas.


[Gromov]

1 de julio de 2015

Poleskines (Novedad Ultramarina)










[VK]

La Dolce Vita






La carpeta donde  T. Ocramalliv guarda sus virutas de papel.

Bestiario del Quijote (XLIII)





Frankijotein


He leído con mucha tardanza, pero con no menos atención, el capítulo La noche que Frankenstein leyó el Quijote que da título al libro homónimo de Santiago Posteguillo. Es menos lo que ofrece que lo que promete. Nos cuenta que los miembros de la trouppe de Villa Diodati (ya se sabe: Byron, Polidori, Monk Lewis,  los Shelley,...) hacían lecturas en grupo de El Ingenioso Hidalgo y cómo esto pudo influir en la urdimbre de la trama, así como en la concepción de algunos personajes secundarios de la obra de Mary (con su marido Percy B. como "negro" consentido, o al menos asesor literario).

Sin embargo, el mayor paralelismo lo ha señalado Maurice Hindle en las notas a su edición de este último libro para Penguin:

Tanto Don Quijote como Frankenstein comienzan con la noble intención de ayudar a sus semejantes, pero sus aspiraciones están condenadas por su búsqueda de una "visión única" que los lleva cada vez más lejos de satisfacer las necesidades moderadas de la comunidad, y más cerca de un desenlace personal trágico.

El Frankenstein al que se alude en la cita anterior ¿es el creador, Víctor, o su Criatura, que acabó canibalizándole? Como también ocurrió, por otra parte, con Don Quijote, quien fagocitó a los auténticos hijos literarios que Cervantes apreciaba más que al que sólo consideraba su "hijastro" (¿hay alguien que se haya leído el Persiles?). De hecho, ambas creaciones, Monstruo y Caballero, se les escaparon de las manos a sus progenitores. 

Por ejemplo, en ningún sitio, salvo tal vez escondidamente en un segundo prólogo de Mary Shelley que no siempre aparece en las ediciones al uso, se dice que el Monstruo de Frankenstein tomara vida bajo el poder galvánico de la electricidad en una noche de tormenta. Pero ésta es la imagen que nos ha quedado del cine (tanto en la película de James Whale como en la de Kenneth Branagh, donde las anguilas sustituyen a los rayos). 

Como quiera que sea, el Moderno Prometeo cobra aliento ya de adulto: no tiene prehistoria. Lo mismo le pasa al Hidalgo, que aparece ya hecho y derecho, con un pasado inexistente, como bien señaló Unamuno al comienzo de su Vida de Don Qujote y Sancho. Y para que todo cuadre, también últimamente han salido noticias fundadas de que el Caballero tomó vida a partir de ciertos retazos de contemporáneos históricos de Cervantes con mayor o menor grado de  chifladura, mutatis mutandis del mismo modo que el Monstruo nació ensamblando distintos miembros de cadáveres por aquí y allá.

Por último, quien tenga en la mente los films de Whale y Branagh antes aludidos, o incluso la Criatura de Remando al Viento de Gonzalo Suárez, coincidirá conmigo en que, como a Don Quijote, al Frankenstein de Shelley también le cuadra el apelativo "de la Triste Figura".

[Gromov] 




 

No te lo vas a creer




Una temporada en el infierno


                                                                                                               (Pedro Shimose)






Morir de viento (2ª Edición)




[malabia]

Las malas lenguas






En el recital poético-musical de José Luis Puerto y Pejiguero el más atento fue el gato del molinero.


Visto y oído en El molín de Javier.