22 de diciembre de 2016

Con mis ojos a los muertos






-Anteayer estuve en la biblioteca de un difunto y me dio cosa...

-Yo estoy inmunizado, porque veo de esas (lo que queda) todos los domingos.

[Cándido y Viperino]


 

Postales Ultramarinas#28





[VK]

Como si no murieras




«Escribir lo que te gusta no da dinero y si lo que escribes da dinero ya no te gusta». (B. M.)

                         

Ignorancia casera


Libros peligrosos, Juan Tallón

[el trapero]


Hojeo





[Tinofc]


21 de diciembre de 2016

Artista total






Larsen nos confesó a los Últimos de Filipinas de la noche dakovikiana que con ochocientos libros del Rastro que tiene en cajas en el pueblo piensa hacer una performance.

Me sonó apocalíptico. A temblar...

[G.]

20 de diciembre de 2016

NOCHE DAKOVIKIANA (Crónica)





Antes de las fiestas navideñas quisieron los ultramarinos celebrar su ansiada noche dakovikiana y allí se fueron, a la antesala de la chamarilería de Cantareros, cargados de ejemplares en papel de viejo impresos con las segundas andanzas de los más desdichados personajes de la ciudad sin nombre. Casi todos faltaron a la nueva etiqueta impuesta de ir con foulard y, sin embargo, muchos respetaron la vieja de ir con ropa muy usada y deslustrados fueron con trapos añejos, no se sabe si por reivindicar la etiqueta pretérita o por ser de por sí harapientos. 
Despejaron el banco de iglesia y unos cuantos cupieron sentados, el resto, como siempre, sobre cachivaches o a pie firme. Gran revuelo se armó antes a razón de un volumen hallado por el cuervo el día previo en el que se habla de los cafés viejos literarios de España y cuya venta negó el buen chamarilero. Mientras la insistencia de Larsen se hacía desagradable llegó Gromov preguntando también por el libro desde la calle, sin darse cuenta, ni uno ni otro, que el cuervo, preveyendo la riña, había advertido al chamarilero, y acordado con él, que ocurriendo eso, y al quedar el escrito liberado, él habría de ser en adquirirlo el primero de la cola. No obstante el malvado malabia con su brutalidad habitual se lo llevó prestado sin quedar la seguridad plena de que lo reponga. 
En eso Gromov abatió un pecio y al gritar, “Otra colección que dirige el ubicuo José Luis Puerto”, este apareció tras el cristal de la puerta abierta.
Con mucho donaire malabia introdujo al autor de la gran novela, el cual resumió con suma elegancia cómo quedaron los personajes de la primera parte, recién muerto el laureado poeta Garnach, herido el cuervo por la diminuta bala de su amada Lamieva y en el buhardillón de Siena-Pombal con su padre Dakovika, autor real de los versos que estampaban en papel viejo para vender, como de un tal Vokislav Karbajc, a Garnach, que los plagiaba. Mientras esto decía se oían risitas indisimuladas y varias voces de entre los cacharros salían pidiendo al autor que dijera quién era Garnach en la vida real. El escritor muy entero se resistía y no lo decía y entre todos era Puerto el que más reía. Aclaró el autor que todos los personajes eran ficción, pero que se basaban en personas reales y cercanas, muchas de las cuales estaban de cuerpo presente y afirmó que todas las caricaturas eran de figuras que admiraba y quería.
Seguidamente leyó el prólogo e iniciaron la diatriba, él y el plagión, ese tal Amanuense, que de la primera hizo continuación con dos capitulillos apócrifos y se retaron en duelo literario copiando el estilo de Cervantes y Avellaneda con gran estilo.
Con mucho retraso y saliendo se señaló, a pocos metros, la casa más baja de la ciudad sin nombre, que no llega a dos metros, por la cual los personajes subían a los tejados e iniciaban sus tragicómicas aventuras. Se oyó en eso la voz de Bombita interrogarse a sí mismo no creyendo la aseveración literaria y pensando, para sus adentros, que las habría más bajas. A unos pasos de allí, y mirando la buhardilla de enfrente, Gromov leyó los pasajes que esta inspiró que describen la casa de Larsen inundada de libros escacharrados y el tragaluz por el que caía el poetilla Pascal a media noche. Terminando se advirtió que entre Gromov y la tapia de su espalda, al pie de la muralla, una grande y fresca deposición reposaba casi entrambas sus piernas. Varios coincidieron en decir que era la firma del buen galgucho Karenino, que así saludaba desde el plano ficcional mientras invocaban su mundo.
Se encaminaron luego hacia la plaza mayor y el editor eólico gritó sentirse el único normal de todos, a lo cual le contestaron todos que todos dicen lo mismo el primer día. Ya en la plaza hicieron parada en la taberna Casa Benito, más vieja que cualesquiera de ellos, con los suelos gastados y sus dibujos todos borrados. Allí el Eólo compró unas quinielas y anunció que, de tocarle, invitaba a todos los ultramarinos a un viaje celeste. En tanto lo decía el editor de mentira, el corrosivo malabia, se agenció otro boleto sin haberlo hecho en su vida, asegurando que su invitación, de tocarle, era la buena y verdadera, y al mismísimo París los llevaría, a la tienda de libros de viejo a la que iba el bueno de Hemingway. Allí mismo se advirtió que malabia no acudió con abrigo de muerto, ni con harapos superpuestos como solía y ni siquiera con ropa vieja de muchos usos, a lo cual el zaherido Eólo comentó entredientes:  “Vaya pintas que llevas”.
Caminaron hacia la catedral parando a retratarse en la fachada de la mítica librería Galatea, única sede de venta de esta editora, que estaba a medio cerrar y de cuyas sombras salió el librero con nombre de cuento para un librero, Don Leo, que, entre alborozo y aceptando un ejemplar, les invitó a retirarse y a continuar.
De ahí se fueron a la fachada del piso de Siena-Pombal donde el otrora libidinoso oficial se puso muy tétrico y espectral y, con su lucecilla portátil prendida al libro esencial, leyó de la muerte brutal de Garnach y de la caída de los amantes por entre las ramas de un árbol del jardín de a pocos metros de ahí.
Luego pararon algunos en la calle y otros entraron al bar La Revuelta y de ahí a la Basílica en cuyo suelo los personajes descienden para seguir el resto de la novela por las cloacas hasta salir al río. Allí la actriz del protíbulo poético, recién llegada de Barcelona, leyó maravillosamente las escenas que ocurren, en la que el cuervo se cura de su morirse bebiendo su propia sangre del auténtico cáliz de Cristo allí residente, y la siguiente, en la que, en los sepulcros centenarios entre los huesos de los reyes pasados de la ciudad sin nombre, tienen él y Lamieva unión carnal sin precedentes.
Después se empezaron a disolver los ultramarinos tomando algo de vino, con las felicitaciones de las invitadas de lujo del club de los lectores nocturnos, y acabaron los seis más resistentes cenando muy tarde entre unas raciones de sangre, ahumados de letras perdidas, literaturas sin dueño, verdades de mentira y mentiras de verdades.

(El cuervo)



Ronda Nocturna




Las malas lenguas






«Después de hacer esta ronda nocturna me han entrado unas ganas de leer la novela Dakovika».

Visto y oído frente a la buhardilla de Larsen

enREDados



18 de diciembre de 2016

Ultramarinos Finos


Barrio de Lavapiés, Madrid


[Ben Harper]

Reloj de melancólicos











[Larsen]


Chamarilería Cantareros 3







Alucinante conversación, el de Cadórniga se fue ante el vuelo que cogía la charla. Encontré el libro de Los cafés literarios de Bonet Correa y, haciendo honor a su leyenda de no mercar, no dijo que no me lo vendía sino que ese libro no debía estar ahí, en la repisa superior de su mesa sino abajo, donde están los libros que no están en venta. Reclamé y le dije que estaba arriba y aseguró que una mano que no era la suya lo había puesto mal. No creo que se refiriera a mí y, como siempre, se ofreció a prestármelo.



[el cuervo]

17 de diciembre de 2016

D A K O V I K A 2


Noche Dakovikiana



[malabia]

De happenings y gymkanas



LAS PALABRAS DE LA TRIBU

 

Gromov y Melón se encuentran esta misma mañana en Fernández Cadórniga, como ocurre a menudo últimamente.


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Melón: ¡Hombre!, no te hacía por aquí hasta dentro de una semana o así.

Gromov: Ese cabrón de Larsen, que no se puede esperar hasta Navidades y quiere hacer hoy una gymkana.

M. No tengo noticia, ¿cómo es que no se me ha avisado?

G. No sé, yo al principio pensaba que había numerus clausus, pero por lo visto ayer a última hora apareció el aviso en la web.

M. ¿Y de qué se trata esta vez?

G.  Algo conmemorativo del Purgatorio del Cuervo.

M. Pero, ¿de qué cojones hablas?

G. A ver… No sé si te has dado cuenta de que los Dakovikas siguen el patrón de la Divina Comedia de Dante. La última entrega, de la que hasta hoy se nos ha hurtado los últimos capítulos, sería la parte central de la obra, pues su autor promete tercera parte. Y por eso, esta tarde van a hacer un happening.

M. Joder, pero si eso es lo mío. ¿Cómo no me habrán pedido que les asesore?

G. No sé, son muy suyos… Pero si quieres, te cuento otra idea que he tenido para ese estúpido happening que es la Navidad. Se me ocurre que podríamos hacer un Belén Viviente Ultramarino… Sería la sensación.

M. Ya te veo por donde vas. El almoneda de Cantareros, tan destartalado, sería el Portal. ¿Y quiénes serían la Sagrada Familia?

G. Pues para San José pienso en el propio Anticuario, que con las barbazas que gasta tiene una pinta bastante patriarcal.

M. También valdrías tú mismo, pero con unos cuantos kilos menos, pues el Casto Varón siempre se ha representado bastante ascético.

G. No, yo me pido el buey, que ya sabes que me va el rollo bestiario. ¿Quieres ser tú la mula?

M. Ni de coña, vamos… Yo prefiero ser la Estrella.

G. Y para Virgen María, no sé… andamos escasos de elemento femenino. Pero creo recordar que la autora de “Gotitas” volverá a casa para Fin de Año, y tal vez se preste a ello.

M. Esa, más que para un Nacimiento, pegaría mejor como María Magdalena…, ya sabes, por lo del “Prostíbulo Poético”. ¿Y de Niño Jesús, a quién colocamos?

G. Pues al Rimbaud del grupo, aunque a éste ya le queda poco tiempo de niño… (y esperemos que esta vez su padre le deje).

M. Faltan algunos elementos característicos. ¿A Bombita de qué le ponemos?

G. Obviamente, de Pescador en un lago de espejo. Podemos aprovechar el que rompí hace tiempo en la misma chamarilería, a ver si así conjuro la mala suerte.

M. ¿Y al Poeta?

G. A ese lo veo de pastor con un cordero a hombros. Y creo que no se negaría, por afinidad.

M. Entonces el Polaco sería el Ángel que por signos le anuncia la Buena Nueva.

G. Sin embargo, al Amanuense lo asocio a Poncio Pilatos allá lejos en el castillo, lavándose las manos.

M. No sé qué carajo pinta Pilatos en un Belén.

G. Se me han cruzado los cables: Herodes, quería decir.

M. Bueno… Nos queda la Trinidad-No-Rastrera, ya sabes: Toribios, el Cuervo y Mortisaga.

G. ¡Coño!, pues de Reyes Magos en el mismo orden.

M. Y aún falta el alma de la fiesta: el Trapero.

G. No se me olvidaba, lo tengo presente desde el principio; a ese lo ponemos apretando… ya me entiendes…

M. ¡De Caganer!

[Spasavic]

 

 

16 de diciembre de 2016

D K V K 2


Como si no murieras




«La literatura nos prometía una vida llena de intensidad, de pasiones y belleza, vivirla supone ir comprobando que mentía».

Avisos






El viernes 16 a las 20.00 en el salón de actos del Palacio de Gaviria presentamos "La España vacía" con Sergio del Molino en vivo.
Incluso el polaco ha dicho : "Qué gran libro"...


[Leo Herrero, librero]