10 de septiembre de 2015

Epistolario



Muy buenas, don Larsénico, de la familia de los célebres Arsénicos y pariente de los Lares, cuya fama se extiende desde el río Hudson hasta esta otra parte del Atlántico, donde los Lares y los Arsénicos, llegados de allá dieron luz a la no menos mítica estirpe de los Larsénicos, que a su vez dieron en crear el renombrado sello ultramarino, para ponerlo a disposición de oscuridades literarias y vivenciales de escritores sin identidad de toda laya y condición...

En fin, termina tú la historia...

Para echarte una mano con la puesta en marcha del curso ultramarino. Lee este cuento de autocrítica neoyorquina recién escrito y si te parece bien lo cuelgas, y si no, tampoco hace falta justificación alguna. Por si acaso, aquí tienes dos fotos de cosecha propia de la NYPL, elige la que quieras o pon la ilustración que te dé la gana.

Saludos desde el teclado recién desempolvado, este cuento es una primera toma de contacto y precalentamiento, puro ejercicio de estilo que esperemos vaya ganando poco a poco, esperemos.

JM

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