5 de diciembre de 2021

Trilogía de la selva

 



TRILOGÍA DE LA SELVA



«NOTICIA
Los personajes, aunque basados en personas reales
, aparecen como seres de ficción. Los nombres propios mencionados a lo largo del libro deben considerarse como pseudónimos. Los hechos están, a veces, tomados de la realidad, pero son resueltos finalmente como imaginarios. Cualquier semejanza entre la literatura y la historia es accidental.»

Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante


I

 RINOCERONTES


La primera vez que Rinoceronte nos mintió, lo hizo en un programa de televisión en prime time:

—Glopitaremos definitivamente el puchinardo...

La segunda en la entrevista de un diario de tirada nacional: —Sí, sí, por supuesto que habrá que glopitar la fanfalona...

La tercera en un programa de radio:

—Lo que está claro es que, escúchenme bien, impediremos que glopiten el perifolio...

La cuarta en una reunión a puerta cerrada:

—No os quepa la menor duda de que glopitaré el puchinardo y la fanfalona, pero además el cuchimandio, la ondrimonta y el maripulnes, y por supuesto no se glopitará el perifolio, ni la valdicarnia, ni...

No tuvimos que esperar a que nos mintiera una quinta, sexta o séptima vez, para darnos cuenta de que por fin, felizmente, habíamos hallado en quien depositaríamos los rinocerontes todas nuestras esperanzas, para arrebatarles definitivamente el tesoro a los mandriles.


II 

ORANGUTANES


En épocas pretéritas hubo en Sumatra una comunidad de orangutanes que aprendieron los rudimentos de una escritura elemental. Al principio solo fue un juego para los más jóvenes. Después la utilizaron los ancianos para remediar su mala memoria. Pero con el tiempo, un pequeño grupo la esgrimió para dictar penas de muerte con las que sojuzgar a los demás, quienes viéndose aterrorizados y cada vez más mermados en número, la emplearon así mismo para redactar manifiestos contra la opresión. Aquellos, conscientes de su minoría, pactaron con sus enemigos y depredadores naturales, los tigres, que a cambio de mantenerlos en el poder, recibirían en pago el sacrificio de los miembros que ellos designaran con cierta periodicidad, según su apetito.

Los tigres, temerosos de que la escritura en manos de los orangutanes traidores se pudiera volver contra ellos, determinaron devorarlos a todos sin distinción, condenando así, de por vida, a los residentes en otras partes de la isla a no abandonar jamás el estado primitivo de animalidad, a no bajar de los árboles, a seguir emitiendo gruñidos y a continuar bajo el acecho de los tigres para siempre.


III

 HORMIGAS


Por aquel entonces las hormigas bala del Amazonas estuvieron a punto de desaparecer, porque no todas hablaban la lengua común; lo cual hacía muy difícil que se pusieran de acuerdo para que la especie creciera y se perpetuara. La reina, alarmada por el peligro de tal desbarajuste, indagó por su cuenta en las causas. Tras varias semanas de investigación descubrió un complot para desbancarla de su función reproductora. Su contraataque consistió en dotar a las futuras obreras de un veneno letal que les sirviera para defenderse de sus predadores, pues muchas sucumbían como alimento de otros animales. Este arma, pensaba ella, les recordaría en todo momento, que compartir lo que les unía, les facilitaba la supervivencia.

Pero sucedió que la poneratoxina solo sirvió para acelerar una guerra fratricida que ya venía gestándose, de la que solo se salvaron aquellos miembros que ambos bandos consideraban como los más débiles de entre los suyos, por sus reparos sobre la supuesta superioridad de unas sobre otras. A la postre, estas se vieron en la necesidad de fundar la nueva estirpe futura, cuya característica más sobresaliente siguió siendo la mortífera sustancia ponzoñosa de su aguijón.


José Miguel López-Astilleros


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