[Tinofc]
17 de octubre de 2015
Great Minor Poets
16 de octubre de 2015
DAKOVIKA, segunda parte (una novela por entregas)
Capítulo 3
A duras penas llegamos a los tejados de la Basílica. Encontramos un gran tragaluz que daba a unos salones en sombra. Lo abrimos y, con una antena arrancada que metimos por el agujero, nos deslizamos al interior con la única intención de que no nos cogiera la helada. Al tocar el suelo del interior me desplomé vomitando. Volvía a encontrarme mal, incluso peor que en el buhardillón de los Siena-Pombal. De la herida manaba gran cantidad de sangre en un hilo estrecho. Lamieva me arrastró de los pies y me llevó a otro salón más grande junto a un aparato que daba calor. Aquello fue aún peor porque me subió fiebre. Comencé a tener temblores y todo lo que veía se convertía en pura materia, las paredes, los techos, los objetos que debían ser de un museo, grandes banderas, pendones que colgaban de mucha altura como fantasmas muertos no eran sino telas, tejidos, pura materia. La materia me rodeaba despojada de todo lo demás, era una estampida general de las ideas que poblaban la vida, de las almas de las cosas, y el mundo se hacía más pequeño a cada instante, como si estuviera implosionando y fuera a agruparse en un diminuto punto dentro de mi pecho para morir en él. Morir yo y todo el universo. Entonces no sé de dónde saqué fuerzas. Creo que se debía a que después de asesinar a Garnach se había abierto para mí el sueño de una nueva vida, la vida con Lamieva y aquella ilusión me hacía seguir. Era desolador pero cierto, la energía más fuerte de mi vida había sido aquella que me propulsaba a salir de lo que mi vida había sido.
Empecé a dar tumbos y sentía a mi alrededor romperse vidrios que debían ser de vitrinas. Entonces me detuve y lo vi. Delante de mis ojos iluminado por una luz muy tenue que debía preservarlo estaba el cáliz, la copa rara que tantas veces había visto de niño con oros torcidos y gruesas piedras preciosas, perlas, esmeraldas, amatistas y zafiros y aquella inscripción tan dura de Doña Urraca. Una pequeña máscara de vidrio lánguida incrustada en su centro me miraba. Debajo de los tirantes de oro esos cuencos de aguas grises como de ónice, toscos, golpeados. No lo dudé nunca, aquella había sido la copa del Cristo, el cáliz con el que Jesús dio de beber a sus discípulos la última noche de su vida.
15 de octubre de 2015
RUE DES SOLITAIRES (Novedad Ultramarina)
Inaguramos la colección RUE DES SOLITAIRES con el poemario inédito 2013-2014 Muero todos los días de Manuel Olveira.
[malabia]
Guante de zorro
Me entero gracias al gato de Cheshire de Alicia que la digital o dedalera en inglés se llama "guante de zorro" (foxglove).
[Gromov, de bestiario a herbario, dedicado al amante de las plantas]
Bibliomula
14 de octubre de 2015
Escribir
Oficio de escritor
(Tres testimonios -confesiones no tan alejadas entre sí- dedicados a Tinofc que sabe
de lo duro de ese oficio cuando el talento escasea, vale decir casi siempre,
salvo en los muy contados genios que en el mundo han sido)
Javier Cercas declaraba hace algún tiempo en El País: “…todo escritor serio se enfrenta a una paradoja: cuánto más escribe, más fácil le resulta escribir; pero cuanto más fácil le resulta escribir, más sospechosa le resulta la facilidad, hasta que por fin descubre que es ella el peor enemigo de su trabajo. Cuando algo sale a la primera, mal asunto; cuando una frase suena a literatura, peor: la literatura es precisamente aquello que no suena a literatura. Escribir es un oficio extraño. En lo esencial, consiste en complicarse la vida. Para aprenderlo, hay que olvidarlo a diario”
Otro escritor, estupendo escritor, Alfons Cervera, en Esas vidas, sobre las frases que buscan la belleza en sí mismas: “… cuando me sale una frase que considero hermosa apago el ordenador para evitar la tentación de seguir escribiendo”
Y por fin, después de recomendar leer, y lecturas muy concretas, en los días nublados, en su libro Revolución en el jardín, Jorge Iberguengoitia en su relato Lluvia en el alma desaconseja escribir: “… escribir es difícil, no hacerlo más que cuando no queda más remedio”
JVTN
Bestiario del Quijote (XLIX)
Don Quijote y el Parto de los Montes
¿Qué pintan Don Quijote y Sancho Panza ante una terrífica monstrua, gemebunda y abierta de piernas? ¿Qué ignota aventura es esta? Decididamente se trata de un grabado de Doré, pero no lo busquéis en vuestras añejas ediciones del Quijote, porque no lo encontraréis.
Es una ilustración con los personajes cervantinos para la
fábula El Parto de los Montes de La
Fontaine (basada en Esopo): los estertores de la Tierra resultaron ser obra de
un ratoncillo. La traducción, en prosa, se debe a Teodoro Llorente.
Yo, cuando pienso en esta fábula, fingida en su invención, pero
muy verdadera en su sentido, creo oír a un poeta (ya quisiera él) que empieza
así, poco más o menos, su versión aggiornada del Quijote:
En un lugar de la Mancha(el nombre no lo recuerdo)vivió hace poco un hidalgode los de lanza en perchero,escudo antiguo, rocinomás un galgo corredero.
Por cierto, dice el perpetrador que a él, ahora, los dibujos de Doré no le gustan mucho, que le parecen excesivos...
[Gromov]
13 de octubre de 2015
Postales Ultramarinas#11
El juego
El juego
En el caso de que ahora abrieras los ojos sólo me verías a mí por última vez. No te gustaría verme con las tijeras apuntando a tus ojos. Tampoco entenderías que todo es un juego, quizás porque recordarías el día que le clavé ambos filos a papá mientras dormía la siesta. Debería haber comprendido que no quería que me escondiera el azafate de costura, puesto que me hacían mucha ilusión los cortes sobre mi brazo y el sabor dulzón de la sangre que salía con esfuerzo. Pero, ¿sabes?, esta mañana me dijo que él no lo había hecho, que eras tú quien lo custodiaba. Como prueba me indujo a buscar la llave del mueble en uno de los bolsillos de tu bata colgada en el perchero del baño. Enseguida advertí con sorpresa que me invitaba a seguir jugando. Después de esto habré ganado, seré la dueña y señora de las tijeras mágicas para siempre. Y vosotros volveréis a pasear cogidos del brazo bajo los tilos negros de la avenida, y a quereros de nuevo.
Larchín, gran señor feudal de la antigua dinastía china Lar-so-mon, cuyo poder ejercías de modo inmisericorde sobre la provincia papelera Chuan-sin-pel, y que sabiéndote eterno gracias a las infinitas reencarnaciones en los sucesivos manuscritos de innumerables escritores devorados por ti, decidiste vivir bajo pseudónimo en occidente, arropado por el disfraz de un trapero editor bonaerense afincado en el pueblo europeo de Buenavidadelrío. A ti me dirijo, para que un átomo de la sangre ficticia de esta negra, cruel, despidadada y tierna microhistoria te provea de un medio suspiro de existencia.
Mattheus Porto Luz
Bestiario Malaparte (II)
Nos informaba Larsen (vía Kundera) en un post anterior de las querencias animalescas del autor de Kaputt. Y ayer mismo, en la segunda rebusca en Reto con Simenon (en la primera, con el Polaco, éste me metió tanta prisa que ni tiempo me dio a verlo) encontré una curiosa edición de Don Camaleón (vide supra), una sátira de Malaparte cuyo primer capítulo gravita en torno a un auténtico bestiario: la Epístola sobre los basiliscos, dragones y otros animales llamados fabulosos de Luigi Bossi.
Se puede leer este capítulo, en la edición más moderna de Tusquets, aquí.
Se puede leer este capítulo, en la edición más moderna de Tusquets, aquí.
Cabe notar también que la propia coleccion AUDAX de José Janés, que es la de nuestro ejemplar, tiene por emblema un ave de altanería.
[Gromov]
12 de octubre de 2015
Lunes de Galbana
11 de octubre de 2015
Fetichismo
Vemos las preferencias literarias de nuestros lector@s en este día de lluvia. (Perdonen la indiscreción)
Las malas lenguas
| Baratillo de Astorga |
«Los que menos ofrecen siempre son los que más tienen».
Visto y oído en el Baratillo
Pura vida
Si al domador se lo comen los leones, los trapecistas a la pista.
He utilizado mi cámara con idéntico objetivo: contar mi vida.
Lo que salva a las mujeres es que piensan que todas los hombre son iguales. Mientras que lo que pierde a los hombres es que creen que todas las mujeres son diferentes.
Ya no somos como somos, somos como éramos.
La fotografía siempre debe tener misterio. El misterio de la propia vida, de la próxima curva.
[Larsen]
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