9 de diciembre de 2015

Los restos del naufragio


El Rastro, otoño de 2015




















La sabiduría del cubo de basura





Hemicentenario


Invitación a la fiesta del cincuentenario de Barral, Castellet, Gil de Biedma, J.A. Goytisolo y Senillosa en  Bocaccio






Los cincuenta son una edad en la que uno ya ha hecho todo lo que tenía que hacer.   (Gabriel Ferrater, 1922-1972)


[El penúltimo novísmo]




8 de diciembre de 2015

QUALSEVOL NIT PORT SORTIR EL SOL














Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú.
También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos
El tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.

                                                                                                JAUME SISA


[Tinofc]

7 de diciembre de 2015

El Desengaño











[malabia]




Librería Rubí

León


Manual de ruleta rusa





El origen del término ruleta rusa desencadena la construcción de este libro plagado de fantasmas que se manifiestan a través de sus páginas conformando una singular hermandad suicida.
En su debut como escritor, Gallo emprende el viaje al fondo de este juego, caminando en compañía de quienes protagonizaron algunas de sus leyendas y dejaron testimonio, primero, en la literatura de Europa del este, y después, en los relatos pulp y cuentos populares de medio mundo.

El Manual es una enigmática galería de retratos de algunos “suicidas ilustres”, los que decidieron amartillar el cañón y salir disparados de la vida entre ruido y pólvora. Cada dibujo está iluminado como una carta de Tarot, siempre el mismo arcano, acompañado de un texto en el que conocemos los datos personales, los hechos y la fatal consecuencia.
                                                                                         Grace Morales

[Tinofc]

6 de diciembre de 2015

A poeta por pueblo


[el cuervo]

Casquería


Madrid


[A. Carbajo]

Colección Rastros






La Colección Rastros fue publicada por la Editorial Acme (Buenos Aires, Argentina), entre 1944 y 1977. Varios de sus títulos pertenecen al género del espionaje. Las novelas de esta colección se destacan por haber sido versiones abreviadas de las obras originales. Sin embargo, hay que reconocer que muchos títulos y autores no habrían sido traducidos al español si no fuera por el esfuerzo de la Editorial Acme.

http://unaplagadeespias.blogspot.com.es/2008/11/coleccion-rastros-serie-de-editorial.html


[Morti]

La melancolía de la derrota





[Morti]

5 de diciembre de 2015

4 de diciembre de 2015

Languidezco





O, o, o, o, langeo,
causam langoris video,
nec caveo,
videns et prudens pereo.

De los Carmina Burana
Citado en El Nombre de la Rosa y traducido en las Apostillas.


[El docto Spasavic]


DAKOVIKA, segunda parte (una novela por entregas)




Capítulo 9


La cosa empeoró en tanto que lo excrementos humanos empezaron a proliferar por el hotel. No sé si había gran número o me encontraba los mismos varias veces al día. El caso es que mi mente se obsesionó con ellos. Al poco decidí dedicarme en cuerpo y alma a encontrar a los supuestos habitantes del hotel. Ideé un sistema mediante nudos de sábanas para hacer una red con la que cazar al intruso y coloqué varias trampas que conectaban lámparas con columnas y cortinajes. Me apostaba a vigilar en distintos lugares del hotel escondido aunque casi siempre me dormía.
Al final mi extraño tejido de sábanas en forma de tela de araña atrapó al defecador que, como una momia egipcia, caminó a ciegas unos metros tambaleándose y haciéndose un lío hasta quedar como un ovillo blanco. Me tiré sobre él y acabé de envolverlo en sábanas y más sábanas para inmovilizarlo y, en un momento dado, empezó a dar boqueadas que llegaban amortiguadas por las capas de tela. Entonces pensé que se estaba ahogando y comencé a intentar liberarle de las vendas sin conseguirlo. Al final dejó de temblar. Debió quedar asfixiado. Me quedé unos segundos paralizado, impresionado por la facilidad con la que la vida se podía ir en unos minutos de un cuerpo. Luego lo arrastré por la alfombra roja hasta las escaleras y tomando una punta de las soga de sábanas que até a la balaustrada lo empujé hacia abajo. La pendiente era tanta y la cuerda de sábanas atadas tan larga que bajó más de un piso el cadáver desenvolviéndose. Corrí tras él. Al final de la otra punta estaba tendido un viejecillo cubierto de harapos de ropa elegante. Parecía un pobre pirata abandonado que se había muerto al echarse una siesta justo antes de que apareciera alguien para rescatarle.
Inmediatamente registré sus ropas y hallé la llave 119 que debía corresponder a la habitación que habitaba en el abandonado hotel Oliden. 

Pedestal






[Morti, Marqués de Bradomín]

3 de diciembre de 2015

Enemistades literarias de Trapiello y García Martín









¡Ay, que me parto! Así que García Martín le pide a Trapiello que presente su último libro, éste le dedica un par de horas de su precioso tiempo y luego se entera de que, justo en las vísperas del jaboneo, el autor promocionado había escrito una diatriba contra su Quijote trujamanado. Entonces el salonero le dice rebotado (todo vía blog) que espere sentado su ejemplar de Seré Duda, pues ha dado orden a los pretextos de no mandárselo. 

Ni me molesto en enlazar, el que quiera morbo que busque en (lo que queda de) Hemeroflexia y en Cafe Arcadia. Y creo que también hay material invectivo desde antes del verano en Crisis de Papel.

[Leo Garduña]


Decesos







Decesos

Llego a casa aterido. De cuerpo y alma aterido. Sumergido en mi sillón, envuelto en las volutas que arroja mi cigarro, absorto en las espiras de humo, no quiero ver los anaqueles del fondo donde se difuminan los lomos de mis libros. No quiero verlos. Pero una pavesa haciendo cabriolas vuela roja y se extingue en un espinazo amarillo. No existe el acaso. Algo llevó a la diminuta favila al libro de pastas amarillas. El primero que me ilusionó. El primero que me ella me entregó. Se fue, y con ella, conversaciones, recuerdos, ilusiones. Cientos. Desde hace años esquivando el destino, desde hace años retrasando su desaparición, desde hace años sabiendo lo inevitable sin querer sentirlo. Aterido. De cuerpo y alma aterido. No es la primera que se va pero fue la primera que me cautivó. Yo era un mozalbete, ella era ya mayor. Pasaba a su lado y la miraba con admiración, pero sólo podía mirarla, no me atrevía a ir más allá. Hasta que la tentación derrotó a la veneración. El recuerdo, inevitable, acude cristalino. Era un día gélido como hoy. Pasé a su lado y no sé cómo pero supe que me esperaba. Me invitó. Me acogió, me arrulló, me acarició, y al fin hizo que flotara. La gocé aturdido aquella mi primera vez por tanto encanto. Inyectado ya el veneno, ese bendito veneno que no se extingue, que no me abandona, que se acrecienta con cada nueva conquista, la dejé para siempre accesible y salí a la calle embelesado con cantos de sirenas en mis sienes. 

Saboreadas ya sus mieles venenosas la frecuenté casi a diario durante años, hasta que los estudios y el trabajo me llevaron a otras ciudades, otros lugares donde aquella pócima inoculada en el alma me conducía irremediablemente a frecuentar los hechizos de otras. Todas tan distintas y todas con el mismo sagrado veneno en sus entrañas. Y ahora, como si una maldita epidemia se ensañase sobre ellas, se van, desaparecen. ¡Esa lenta evanescencia, hermana de la muerte, creadora de vanos, hacedora de sombras que se alargan hasta el olvido! Cuando viajo, cuando voy a aquellos lugares donde las conocí, presagiando vacíos como cuencas huérfanas de ojos, ya no me atrevo a visitarlas. Marco su número de teléfono. Al otro lado a veces responden. Sólo para decirme que me he equivocado. Se van. Desaparecen. Vencido por el ansia, carcomido por el veneno, camino buscando alivio. Sé dónde ir. A cualquier centro comercial. Entre neones, anunciando sus encantos con colores vocingleros, todas con los mismos ropajes, todas ofreciendo lo mismo, todas clónicas, entre olores mezclados de cafetería y restaurante de comida rápida, ofrecen sin calor, sin emoción, sin convencimiento, sus encantos como cualquier mercancía más. Sirve para aplacar el ansia.

Quedabas tú, la primera. Después de años, cuando volví a la ciudad, me esperabas. Reanudé los encuentros, sino ya como antaño a diario, sí con frecuencia. Embelesado al verte, no me daba cuenta de los esfuerzos para renovar tus hechizos. Aquellos maquillajes tan coloridos, aquellos postizos, aquellos forzados artificios para anunciar tus encantos eran los postreros bríos, quizás los estertores que anunciaban la certeza de lo inevitable, que yo, siempre cautivado, siempre seducido, no quería ver. Y hoy al ir a visitarte, sin aviso, la realidad me golpea el pecho. Sin obituario, y por toda esquela un cartel amarillo chillón que reza “Se alquila local”. El día es gélido. Camino hacia casa aterido. Me vuelvo y al mirarte el escozor de los ojos apenas me deja leer el gastado cartel: Librería Prometeo. Camino aterido. De cuerpo y alma aterido. Quedabas tú, la última.

[El Amanuense]



Cuarto del Alba






[Larsen]

Caminito



La Palmera caminito del MUSAC


[Tarkovski]

We’re All Dreamers (2 de diciembre, 2015 - 7 de febrero, 2016: Sala anexa y Laboratorio 987)















Were All Dreamers es una exposición en la que el artista Jesús Palmero (Astorga, 1969) parte de su trabajo de investigación sobre la música popular en su ciudad natal, para ampliarlo con motivo de esta muestra a la escena musical de la capital leonesa, centrando su mirada en aspectos identitarios y de género. 



http://musac.es/#exposiciones/expo/?id=6274&from=futuras


[Tarkovski]



Parecidos sospechosos



... entre la bandera gay 
y las ediciones conmemorativas de la RAE















  


 [Piero della Biondetta] 


2 de diciembre de 2015

El divino Ariosto





El Orlando Furioso tiene fama, entre otras cosas, por algunos pasajes bastante rijosos, como éste de la reina y el enano que se cita parcialmente abajo. Lo creáis o no, nos lo envió el propio traductor José Mª Micó cuando su edición en Espasa todavía estaba en galeradas (en algunas de las otras versiones que tenemos viene sin traducir o directamente mutilado).

Por paternalistas razones que se entenderán a la luz de lo dicho, éste es el diálogo entre el cura y el barbero acerca de Ariosto en el donoso escrutinio de la biblioteca de Don Quijote:
-...el cristiano poeta Ludovico Ariosto, al cual, si aquí le hallo, ya que habla en otra lengua que la suya, no le guardaré respeto alguno; pero si habla en su idioma, le pondré sobre mi cabeza. 

-Pues yo le tengo en italiano, dijo el barbero, mas no le entiendo. 

-Ni aun fuera bien que vos le entendiérais, respondió el cura.

Y aquí está el episodio en cuestión (que interrumpimos en la mitad de la cosa, en su punto más álgido):

Y del salón en el ángulo oscuro
(pues no se abrían nunca las ventanas),
vio entre el suelo y el muro una rendija
con un hilo de luz que la cruzaba.
Puso allí el ojo y vio una cosa entonces
que no creería nadie que la oyese;
pero él no la oyó, la vio bien vista,
y no pudo creer lo que veía.
Se veía la estancia más secreta
de la reina, la más engalanada;
y en tal estancia nunca entraba nadie
que no fuese de extrema confianza.
Miró con atención y vio a un enano
revuelto en rara lucha con la reina,
y era tan diestro el tipo en su trabajo,
que logró colocársela debajo.


Una temporada en el infierno

Charlus & Jupien 


 

1 de diciembre de 2015

Porque sepas que siempre te he querido





Es un verso español de una historia rarísima: un endecasílabo que nadie sabe de quién es y que no se documenta nunca en España. Lo cita Valerie Larbaud en una novela preciosa, Fermina Márquez, luego Eugene Montale (ambos eran amigos) y el ensayista y poeta irlandés Cyril Connolly, que pudo usar a Larbaud como fuente. Me preguntaron una vez por este verso, hice indagaciones con Pere Gimferrer y Andrés Trapiello pero no pudimos encontrar nada.

 Francisco Rico 


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Deberes para el comisario poético: que se convierta en detective poético y localice el verso de marras.