29 de marzo de 2013

Las malas compañías




El Rastro, primavera del 2013




Paseábamos por la orilla de río, olvidándonos de la literatura, para hablar del mundo de la coctelería y de las virtudes de una copa de Magno, "que nos alivia más que nos cura los defectos". ¡Bendito canalla, Tinofc!
Superada la resaca, gracias a la terapia del grupo, empezamos  a deslomar la nueva novela por entregas de Bruno Marcos, Dakovika, ese viaje al fin de la noche del proscrito Larsen y el decadente Cuervo.
El Carbonero nos comentó que en Facebook había sido recomendada por E. Escapa. "Un gran escritor, el periodista, pero con una obra escasa" aclaró Tinofc.
En Reto volvió de su tumba Curtis Garland con la novela B. & C. para alegrar el día  a Fernández, el de la casquería, que elogió la portada. Con un libro de fotografías sobre el Duero recuperó Ocramalliv la nostalgia de sus paseos con Machado por Soria donde Tinofc empezó a escribir sus memorias Exilio interior.
En la orilla del Danubio reposaban un montón de libros sobre Málaga. El editor de Labici rescató del patrimonio artístico una antología poética de la ciudad de Picasso con una alineación de poetas reservas. Nos extrañó, por la hora, que no merodearan entre tanto despojo ningún buitre ni coyote. Hoy tampoco apareció el Ultraísta de la furgodesván perdido en el Cajón de Sastre o en el Manzanal.
Tinofc empezó sus monólogos calderonianos con los poetas Miguel D'Ors y su amigo G. Montero, Valverde, García Martín, Rafael Saravia, Lanseros, Mestre, Rosillo, Gónzalez Iglesias, Gimferrer, Carnero, ... todo eran golpes bajos  al ritmo de malos tiempos para la lírica. Del grupo vanguardista Pajaritas de Papel se explayó el lobo Larsen.
Cuando llegamos al final o  al principio del paseo -según cómo se mire- vimos como descargaban una librería entera de Oteruelo. Con el desasosiego del bibliómano empezamos a soñar con Pretextos, Renacimiento, Pexe, Alianza, Ediciones Labici, Impedimenta, Funambulista, Sexto Piso...
Nos tuvimos que conformar con volver a la escuela con Austral y sus Clásicos más rancios; con Cátedra y sus sobrevaloradas ediciones críticas.
El modernista Larsen se tiró de cabeza a por Valle Inclán y recuperó de los fondos reservados de la librería un maltratado Baroja para el romántico Cuervo. Cribó todo el género para encontrar el volumen primero de Antagonia de J. G.  Simenon sacó su lista de la compra y sentó Cátedra. Con un ejemplar de La Busca (edición Caro R.) bajo el brazo, Tinofc recuperó la austeridad del invierno.
Cuando nos íbamos encontramos en el Desengaño a un  desconocido Demóstenes, enfadado por no cobrar los derechos de imagen. Tinofc trató de calmarle pero como las aguas se desbordaban, escapamos sin mirar el incendio que empezaba a quemarnos, sabiendo que una retirada a tiempo es un victoria.
Tarde nos dimos cuenta que es más fácil convencer a los demás con una mentira que con la verdad.









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